Del TVLector Rod Medina… Ideas para el Foro…

La tarea que debe emprenderse para abordar el análisis crítico de los medios en las escuelas y liceos va mucho más allá de la elaboración de un texto (la Colección Bicentenario, según la opinión del ministro -expresada en uno de los programas de La Librería Mediática-, debe considerarse una obra de referencia y no como libro de texto), y aunque este paso sea un buen comienzo (peor es no hacer nada), no se logrará mucho si no se asume el problema radical: la formación del docente. 

Tal vez sea un problema estructural que se origina en el mismo momento en que una persona decide ser maestrx (por la visión general que tiene la sociedad de esta profesión, denunciada en su momento por Simón Rodríguez), y pasa por la formación que se imparte en institutos pedagógicos y universidades, y las características del propio sistema educativo (en el caso nuestro, regido por un Estado docente).

Quizás la coyuntura política ha propiciado esta resolución del MPPE, y es oportuno el momento para presentar la necesidad de apuntalar el trabajo docente en este aspecto; sin embargo, creo que el asunto trasciende lo comunicacional porque el capitalismo no solo controla el poder mediático a su antojo, sino que moldea a los individuos a su conveniencia, instaurando patrones de comportamiento social que las mismas personas reproducen inconscientemente, a través de otros mecanismos como la familia y la escuela, por mencionar solo dos.

¿De qué serviría el análisis critico de los medios si existen otros mecanismos de perpetuación del sistema capitalista? ¿Cuáles otras ideologías se consolidan bajo la sombra del capitalismo? ¿Cómo desmontar la ideología capitalista y sus “rémoras”? 

Los valores instaurados por la dictadura del capital están tan arraigados, que alguien que se asume “revolucionario y socialista” puede estar ingenuamente reforzando la lógica y “ética” que tanto ataca. Hasta el mismo gobierno, en su intención de mejorar las condiciones materiales del pueblo, ha cometido errores en este sentido. 

Por eso considero necesario, en primera instancia, estudiar eso que llamamos pensamiento crítico, sus fundamentos y cualidades, su constante construcción.
En segundo término, es importante desmantelar el pensamiento que domina en quienes ejercen la función docente, es decir, utilizar las propias acciones de lxs maestrxs y profesorxs para demostrar como la dominancia del sistema capitalista (patriarcal, globalizador) se manifiesta en la práctica docente diaria, y el pensamiento crítico es atacado o limitado por sus enemigos: la costumbre, la envidia, el interés y el apego, según afirmación de Simón Rodríguez. Solo así podremos detener la reproducción de las formas y contenidos, significados y símbolos de la cultura opresora, y develar el rol que desempeña la educación en este fenómeno multiplicador (a sabiendas de que la docencia es ejercida mayormente por mujeres, reproductora).
En tercer lugar, edificar una nueva cultura basada en la criticidad y el cuestionamiento. No por casualidad nos aconseja Rodríguez formar niñxs preguntones. El pensamiento crítico (y la acción guiada por este) nos conducirá por caminos diferentes a los ya recorridos que llevan a los errores y su repetición (“inventamos o erramos”), creará posibilidades o alternativas de resistencia (“anticuerpos” contra la cultura hegemónica), y desarrollará formas de ataque a la constante manipulación ideológica.
Si este esfuerzo se acompaña de material bibliográfico que sirva de apoyo o consulta, considero que los temas, contenidos y actividades deben adecuarse a la edad de los estudiantes y su contexto.
En el diseño de los libros dirigidos a niñxs de 4-8 años, deberían considerarse aspectos como los que siguen:

1. La proporción texto/imagen debe favorecer al segundo elemento de esta razón: el dibujo. La realidad manifestada en la imagen llega más y mejor que el texto en estas edades. Así como el niño se expresa mejor su percepción del mundo en el dibujo (de allí que sea la base de las evaluaciones psicológicas), de esa forma también lo comprende.

2. La deconstrucción de patrones de conductas que sustentan el pensamiento único dominante: en estas edades los niños aprehenden muchos de los elementos culturales que sustentan su personalidad. Las actitudes y comportamientos individualistas (egoísmo, competencia, conveniencia), estereotipados (en cuanto al género, la clase, la etnia, funcionalidad: machismo, racismo, clasismo, capacitismo), consumistas (necesidades artificiales que llevan a despilfarro, el materialismo, la explotación, la usura…) deben contrarrestarse con valores individuales y colectivos que fortalezcan la solidaridad, la identidad personal y cultural, la corresponsabilidad, la autonomía, el sentido crítico, la reflexión, la cooperación, el intercambio! la pertenencia, el trabajo, la producción.

3. La lectura crítica de los mensajes recibidos en el hogar y la escuela: estos son los espacios donde los más pequeños se desenvuelven, reciben su crianza y formación. Debe educarse al niño para que responda con criticidad ante las aportaciones religiosas, morales, intelectuales y estéticas que le llegan de su familia y maestros, las informaciones que emiten los medios de difusión, los sucesos que ocurren a su alrededor, los juegos que juega, la música que escucha, los programas que ve en la televisión.

4. El uso del tiempo de ocio: cuánto se dedica a ver la tv y cuánto a otras actividades. A menor exposición al mensaje que distorsiona, mayor efecto del mensaje que revela.
Para niñxs mayores, entre 9 y 13 años, los libros podrían enfocarse en aspectos ya abordados en etapas anteriores, pero haciendo partícipes a los estudiantes como sujetos sociales consumidores y reproductores de cultura. En este sentido, los alumnos podrían estudiar y practicar:

1. La desarticulación de sus propios mecanismos de repetición de la cultura dominante, para posteriormente dirigir sus acciones hacia los medios que propagan esos valores en la sociedad: televisión, cine, internet…

2. El estudio de la relación que existe entre los medios de comunicación, la publicidad y el consumo, que lleve a la comprensión del origen de las necesidades ficticias creadas para mantener el flujo del capital, que siempre beneficia al sistema dominante.

3. La valoración de la información que se recibe, en cuanto a su veracidad, y la diferenciación entre hecho y opinión. Muchas matrices de comunicación se generan a partir de opiniones e interpretaciones sesgadas de los sucesos, por lo tanto, es prudente ponderar la relevancia que se da a lo leído, visto o escuchado.

4. La decisión sobre cuánta información se recibe, a cuánta información se está expuesto, y cuánta de ella somos capaces de procesar adecuadamente, sin perder el sentido de la realidad y evitar la disociación. 

5. La discusión acerca del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (tic), y su influencia en el modelamiento de las personas (internet, redes sociales, etc.).

6. La producción de contenidos destinados al desarrollo y/o fortalecimiento de una nueva cultura comunicacional, valorados con los mismos criterios usados para evaluar lo que presentan los grandes medios.
Lxs adolescentes de 13 a 18 años deben ser desafiados en su propia cultura y manera de enfrentar su realidad. Es esta la edad donde comienzan a consolidarse los valores recibidos, pero también donde se inicia el cuestionamiento. Temas y actividades pudieran dirigirse hacia:

1. La relación que existe entre los rasgos de la personalidad de los jóvenes y la moda: ¿cuán originales son quienes se visten, hablan, escuchan, comen… de la misma manera en todo el mundo?, ¿cómo es posible lograr tal estandarización y disfrazarla de singularidad?, ¿cómo se aprovecha el gregarismo de los adolescentes para reforzar estos mecanismos de dominación cultural?

2. El estudio del ejercicio del periodismo en la sociedad capitalista, y del rol que juega en las grandes empresas que manejan la información: ¿qué es la ética del periodista?, ¿cómo es la relación periodista/empresa de medios?, ¿qué es la propaganda y cómo saber si un periodista la realiza?

3. La lectura semiótica de todo cuanto se lee: libros, televisión, cine, internet. ¿Por qué un texto dice lo que dice? ¿Qué no dice el texto? ¿Qué dice una imagen? ¿Los colores, las letras, la disposición en el soporte? 

4. El uso de las redes sociales para replicar o enfrentar la cultura hegemónica: ¿qué dicen los adolescentes en sus comunicaciones en estos espacios?, ¿qué significados se generan?, ¿cuáles son los elementos simbólicos que se construyen a través de los grupos, amigos, seguidores…?

5. El desmontaje del culto a: la banalidad, la mediocridad, la superficialidad, la individualidad, la inmediatez, la farándula… alimentado por los medios, con el fin de asegurar su penetración en este grupo etario.
Estas son algunas de las observaciones y sugerencias que me animo a compartir, y pudieran considerarse en las discusiones en torno al tema de la educación crítica de medios y el diseño de asignaturas, módulos instruccionales o libros que se aproximen a este asunto. Queda aún mucha gente por escuchar, y el tiempo corre. Como lo dijiste en el conversatorio del 8-J, no podemos seguir reaccionando ante lo que nos pasa. Hay que actuar. Ojalá que este primer paso nos lleve a un mejor estado de las cosas, y permita superar progresivamente este sometimiento perverso que el capitalismo ejerce sobre nosotros, con nuestra anuencia y, en mucho casos, nuestra defensa.

Rod Medina

Docente, escritor, poeta y promotor de lectura.

Poesía para Noches Desveladas    

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